Review The End of the F***ing World

Dirigida por un “joven” y casi debutante Jonathan Entwistle (35 años), esta serie británica nos exhibe la historia de dos inadaptados a modo de tragicomedia cargada de humor negro, desarrollada en un Road Movie a lo “Bonnie and Clyde” cargado de temazos -Graham Coxon, The Black Angels, Julie London…-, y con un estilo muy noventero y tarantinesco.

James (Alex Lawther) es un psicópata tímido e insensible, ofuscado con matar, y Alyssa (Jessica Barden) es extremadamente pasional, y sufre un trastorno histriónico de la personalidad, lo que le provoca la necesidad de llamar la atención continuamente. El nihilismo y los problemas familiares de ambos los embarcan en una misión un tanto difusa, es algo así como un “vayámonos por ahí a liarla, y ya veremos qué pasa”.

La interpretación es digna de aplauso, con unos protagonistas que cautivan -sobre todo ella-, y unos personajes secundarios muy bien trabajados, con subtramas cuidadosamente hiladas. En cuanto a la dirección, sorprende el buen manejo del ritmo, combinando escenas frenéticas con recursos de cámara lenta y dolly-in, y también lo hace el manejo del color, tanto en los personajes como en la puesta en escena. De hecho, James -que no pasa de las 5 palabras por capítulo- nos comunica su estado a través de la vestimenta, alternando colores apagados con otros muy llamativos.

La recomiendo sin miedo a defraudar, amparándome también en que el formato de 20min por capítulo suele dejar con ganas de más, y eso atrapa. La primera temporada dura un total de 2h 52min, así que la maratón es perfectamente viable.

 

Nota 8/10